Asesoramiento
¿Qué ocurre cuándo en un cultivo se
sospecha la existencia de un patógeno? ¿De qué patógeno puede
tratarse? ¿Adónde acudir para obtener una respuesta?
Todas estas preguntas en un momento u otro
se las hacen los agricultores e ingenieros ante unos síntomas extraños o
dudosos. Muchos confían en su larga experiencia en el campo para afirmar de
qué se trata y actuar en consecuencia.
Esta actitud que en determinados momentos
puede ser acertada tiene una serie de inconvenientes:
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Un mismo síntoma puede deberse a
diferentes causas. Efectivamente, un patógeno causa una alteración en el
metabolismo general de la planta semejante en muchos casos en
deficiencias causadas por la ausencia de un nutriente. Por ejemplo,
Tomato chlorosis virus es confundido continuamente por agricultores y
técnicos con deficiencias nutricionales y sin embargo es unos de los
virus más extendidos y transmitidos por mosca blanca en el sureste
español y otras regiones.
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Aparecen nuevas enfermedades
continuamente o bien patógenos conocidos afectan a cultivos a los que
antes no lo hacían. Como ejemplos de nuevas enfermedades tenemos la
reciente aparición de BnYDV en judía, SBMV en este mismo cultivo y de
Cucumber leaf spot virus (CLSV) en pepino. También nos encontramos con
que el virus de la cuchara tan conocido en tomate está afectando desde
hace poco tiempo también a la judía.
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A veces no aparecen los síntomas que
evidencian al patógeno hasta que es demasiado tarde. Por ejemplo, Pepino
mosaic virus (PepMV) puede ocultar sus síntomas en determinadas épocas,
o no ser muy claros, con el peligro de extensión de la enfermedad por el
manejo continuo del cultivo.
Como vemos sólo un diagnóstico claro y
contrastado nos puede ahorrar molestias y dinero.
En el apartado dedicado a los
virus dentro de la sección de patógenos
vegetales describimos una serie de medidas a tomar ante cada tipo de
enfermedad. No obstante esto son generalidades y es en cada situación
particular donde se ubica nuestra labor.
No nos cansamos de recomendar la
importancia de la prevención en los cultivos, analizando la presencia de hongos como Fusarium
o
bacterias como Clavibacter, Acidivorax o virus que a veces
permanecen en el suelo. No todos los patógenos tienen esta capacidad, algunos sólo pueden
transmitirse por sus vectores. Es importante conocerlos.
En ARNea hemos acumulado
experiencia ante múltiples situaciones que se le ofrecen al empresario
agrícola, técnico o ingeniero en relación a los patógenos. No nos
conformamos con dar un diagnóstico, sino que proponemos formas de corregir
ese daño, o al menos impedir que se repita en el futuro.
Por estas razones además de servicios de
diagnóstico ofrecemos nuestra labor de asesoría técnica.